“Bueno, esperábamos ser arrestadas”: El acoso a viudas, madres, esposas e hijas en los Estados Unidos de 1918

Artículo por Gary, publicado con autorización*

Los estudios que hasta ahora se han hecho acerca de la respuesta de los primeros Estudiantes de la Biblia al militarismo en la Primera Guerra Mundial por lo general han concentrado sus esfuerzos en los líderes del movimiento o en aquellos que forjaron un camino como objetores de conciencia. En ambas instancias los protagonistas han sido varones. Sin embargo, un trabajo reciente de Jay Beaman, un sociólogo con interés en el “Pacifismo Cristiano” del Warner Pacific College de Portland, Oregon, revela que las estudiantes de la Biblia mujeres en Estados Unidos jugaron un papel primordial en promover una teología que era cada vez menos bienvenida cuando el país se embarcó en la guerra. Basándose en su enorme base de datos, Beaman notó que “lo que era sorprendente, además de la habilidad de recolectar notas sobre 1,890 personas de la fe de la IBSA, era el gran número de mujeres en los datos, y la naturaleza específica del conflicto con la mayor parte de la sociedad que las había puesto en peligro significativo”.

Usando esta información, y en respuesta a la reciente sugerencia de la historiadora Zoe Knox, este artículo marca un inicio en permitir que estas menos conocidas “voces de Estudiantes de la Biblia ordinarias que sufrieron como consecuencia de sus convicciones antibélicas” sean escuchadas. Sus comentarios son a menudo breves, y consisten en aquellos repetidamente seguidos por agentes del gobierno que se encontraban investigando sus actividades y por consiguiente trabajando en sus propias agendas. Pero sus experiencias hablan fuerte y claro.

Temprano en abril de 1918, un Sr. Evans entró en la oficina de Bienes Raíces de Cynthia Belle Scott, una mujer de 47 años de Seattle, Washington. Él dijo que necesitaba una casa de 5 habitaciones para su familia. Mientras Scott busca los detalles, podemos imaginárnoslo echando una mirada al titular de un periódico que sostenía y expresando cierta preocupación por la guerra y el estado del mundo, quizás preguntándose en voz alta, ¿‘hacia dónde nos está llevando todo esto’?. Mientras ella encuentra los detalles que él solicitó, ella le dice que está de acuerdo en que estos son de hecho “‘tiempos peligrosos’, tal como lo predijo la Biblia” antes de pasar a resaltar algún aspecto positivo de la casa elegida. En este punto, Evans parece perder el interés en la casa y le pregunta a qué se refiere cuando dice que estas cosas estaban predichas. Evans escucha atentamente la respuesta de ella y ocasionalmente interrumpe para preguntar si ella piensa que la guerra que está siendo librada en Europa está mal, y cómo se siente acerca de aquellos que luchan en ella. ¿Cómo ve al presidente Woodrow Wilson? ¿Qué piensa sobre el patriotismo y cuál será el destino de los Estados Unidos si el Reino que ella predice se establece?

Después de la conversación, Scott ofrece al Sr. Evans un momento para mostrarle la casa pero él amablemente lo rechaza. A pesar de su aparente interés, Evans nunca tuvo la intención de comprar una casa, más bien su visita tenía una segunda intención. Evans era uno de los cientos de hombres y mujeres patrióticos que se habían ofrecido como voluntarios a la policía para vigilar a otros ciudadanos sospechosos de tener tendencias pro-alemanas y que por consiguiente podían representar una amenaza a la seguridad nacional. Él había empezado a investigar a Scott después de recibir un informe de un predicador local llamado D. H. Mothern. Mothern había reportado una conversación que supuestamente había tenido con Scott unas semanas atrás en la cual, él creía, Scott había hecho declaraciones sediciosas las cuales eran indicativo de sus ideas pacifistas y pro-alemanas. En ese momento Mothern advirtió a Scott que “usted puede ser arrestada por decir esas cosas”, a lo que Scott sorprendentemente respondió, “Bueno, esperamos ser arrestados”. 1

La expectativa de Scott no se realizó. A diferencia de Emma Martin, quien fue declarada culpable y sentenciada a 3 años de prisión, Scott no fue arrestada. Sin embargo, en otras partes de Estados Unidos en este tiempo, otras mujeres de mente y corazón afines de todas las edades enfrentaron retos similares. Una fuente por si sola enlista por nombre a 36 adherentes femeninas envueltas en incidentes. De estas, 7 enfrentaron acción de chusmas de “vigilantes”, 11 experimentaron allanamientos de morada y 15 fueron arrestadas, de las cuales 10 fueron encarceladas, siendo el primer caso conocido el de la Sra. C. L. Knowles, de Bogosha, Oklahoma.2 Esta lista también incluye a Fay R. Smith, de Marshfield, Oregon, quien como resultado de una queja de dos presbiterianos fue encarcelada por veinticuatro días y, como resultado, perdió su empleo.

Las Estudiantes de la Biblia, ¿Inofensivas o letales?

Una historia diferente, pero que también ilustra los efectos del prejuicio, involucra a Madeline Clausen, una joven hija que trabajaba en la French Battery and Carbon Company de Madison, Wisconsin. Habiéndosele dado la opción comprar un bono de guerra o renunciar, ella eligió lo segundo y con ello levantó sospechas y se inició una investigación, junto con su familia, por su decisión.3 Ser interrogada respecto a sus creencias y literatura religiosa por ciudadanos autonombrados con bienintencionadas simpatías patrióticas era lo suficientemente incómodo, pero palidece como insignificante comparado con la experiencia de otras que enfrentaron no solo a agentes gubernamentales sino además a grupos de “vigilantes” locales azuzados por y trabajando en unión con dichos individuos. Existen relatos de la época de mujeres siendo acosadas y expulsadas del pueblo en numerosas localidades. Por ejemplo, en Mammoth Spring, Arkansas, el 30 de abril de 1918 Minna B. Franke fue atacada por una chusma y obligada a cerrar una acción de $10,000 dólares en un día y a salir de la ciudad.4 En Fontanelle, Iowa, Etta Van Wagenen fue sacada del pueblo por la fuerza,5 mientras que en Bandon, Oregon, Edith R. Smith fue escoltada fuera del pueblo con su hijo Walter, quien estaba en uniforme naval en ese momento, después de haber regresado a casa bajo licencia.6

“Distribuyendo promiscuamente”

Como uno puede imaginarse, si la simple posesión de literatura relacionada con la fe de estas mujeres era causa de preocupación, cuando algunas empezaron a hacer proselitismo y compartir esta literatura, comenzaron a sonar las alarmas. Un incidente, en parte sorprendente, involucró un reporte de dos jovencitas que estaban “distribuyendo promiscuamente copias de Kingdom News (Noticias del Reino)” en Fort Worth, Texas. Agentes del gobierno acudieron a interrogarlas sólo para descubrir que al momento de su llegada las sospechosas se habían retirado astutamente en un automóvil Ford. El asunto fue reportado al jefe de la policía local. Varios carros de policía fueron despachados de urgencia, presumiblemente con las sirenas encendidas, en persecución de las mujeres. El vehículo fue interceptado, y las sospechosas aprehendidas y llevadas a la delegación de policía. Tras una investigación por el jefe de la policía Porter, se supo que las mujeres eran Lela F. Woodward e Irene Hertzog. El jefe de la policía naturalmente insistió en saber quién las había mandado a hacer tal cosa en Fort Worth y notó que “estas señoritas eran muy inteligentes y trataban de evadir la culpa declarando que el Señor les había dicho que distribuyeran esos periódicos”. Con la necesidad de que su firmeza quedara en evidencia, él reportó: “Les di una severa reprimenda de manera caballerosa”. De esta forma, lo que de otra manera pudiera haber sido visto por algunos como un par de amas de casa en un paseo vespertino platicando con algunos vecinos, de alguna forma se convirtió en el tema de un melodrama criminal de trama siniestra y peligrosa.7

Ofreciendo los libros Estudios de las Escrituras del Pastor Russell

“Una dama muy mayor, para nada viciosa”

Otra que atrajo considerable atención de las autoridades fue una viuda de 76 años de edad llamada Sarah Story, aparentemente originaria de Missouri pero que pasó considerable tiempo en Monroe, Louisiana en marzo de 1918. Durante su estancia ahí, platicaba con gente local sobre la Biblia y distribuía The Finished Mystery (El Misterio Terminado) y otra literatura de la IBSA con quienquiera que mostrara interés. Estos libros los dejaba con aquellos que quisieran pagar el costo de impresión. Sin embargo, Story además dejaba generosamente los libros con cualquiera que estuviera interesado pero no pudiera pagar debido a dificultades financieras. Arrestada el 4 de marzo de 1918, la simpática Story explicó claramente su opinión de que ella no veía “nada de malo o dañino en absoluto en la distribución de este libro” y como consecuencia, no vio ningún motivo, incluyendo la amenaza de arresto y encarcelamiento, por el cual debiera suspender su ministerio. En una escena que nos recuerda a la Srita Marple, la confusión reinaba mientras su amable, pero decidida disposición, desarmó a las autoridades locales quienes parecieron incapaces o sin deseos de lidiar con esta forastera quien esperaban pronto se fuera dejándolos en paz. Con el tiempo ella regresó a Missouri. Pero su caso resonó hasta marzo de 1919 cuando las autoridades decidieron que era muy poco probable que ningún juez la fuera a condenar en la corte. La decisión de no llevar a cabo más acción legal obedeció a que era “una dama muy mayor, para nada viciosa” pero “un poco anormal en su creencia religiosa”. De hecho ella tenía las mismas creencias que muchas otras mujeres victimizadas e intimidadas a lo largo de Estados Unidos durante este periodo. En términos de disposición ella era tan pacífica como otras. ¿Entonces por qué la dejaron ir? Para este tiempo la guerra había terminado y no se habría visto bien que presentaran cargos contra un alma tan gentil que a muchos les recordaba a su tía favorita.8 Tener una pariente un poco loca, pero anciana, era excusable; después de todo, ¿no proyectaba el mismo Tío Sam una imagen similar?.9 Se decidió que era mejor simplemente etiquetar a Story como bienintencionada pero un poco demente.

Defendiéndose de la “‘bestia del campo’ sobre la que seguramente caerá la ira de Dios.”

Aunque sin contar con la gentil disposición de Story, otra estudiante de la Biblia igual de envejecida y resiliente, fue Lula Jackson de Fort Worth, Texas. Su casa fue visitada dos veces por el Sheriff Rodgers para exigirle que entregara sus libros de estudio de la Biblia. Pero ella aparentemente superó el reto llamándolo un perseguidor religioso y la “‘bestia del campo’ sobre la que seguramente caerá la ira de Dios” y aunque admitió tener una copia de The Finished Mystery, dijo que “esa era su religión y que desafiaba a todos los Estados Unidos a que se la quitaran”. El Sheriff tal vez no estaba tan determinado y decidió que, en vista del hecho de que ella era tan vieja y frágil, era mejor no arrestarla.10

El apego de Gertrude Antonette Woodcock Seibert a los estudiantes de la Biblia es bien conocido. En una entrada de la publicación Woman’s Who’s Who of America (Quién es quién de la mujer en América) se dice que ella era una miembro activa de la IBSA y se le acredita la autoría del Daily Heavenly Manna for the Household of Faith (Maná celestial diario para la casa de la fe), una publicación de los estudiantes de la Biblia que ofrecía textos bíblicos para cada día; así como varios libros de poemas ilustrados por ella misma. Seibert estaba bajo investigación por un agente federal el 10 de mayo de 1918. Este estaba alojado en el mismo hotel que ella en Nueva York para rastrear sus movimientos. Él la llamó “Una de las líderes de la mencionada Sociedad”, un término que – si ella lo hubiera escuchado – la hubiera divertido. Los estudiantes de la Biblia no tendían a pensar en términos de rango e incluso si algunos lo hacían, ella no presumía tener algo así, y de hecho, como lo menciona el Woman’s Who’s Who of America, ella “se oponía al sufragio en terrenos bíblicos”.11

Gertrude Seibert en una entrada de un Daily Heavenly Manna de 1915

Pero, ¿Qué causaba que mujeres de todos los antecedentes y edades fueran el foco de tal atención vigilante de individuos que en circunstancias normales podrían haberse considerado paragones de virtud? Cada una de estas mujeres tenía una fe en común. En días tempranos los Auroristas Milenarios se volvieron comunes, mientras los críticos los nombraban “Russelitas” por Charles Taze Russell, la figura líder del movimiento.12 Para 1910 ellos se identificaron a sí mismos como miembros de la Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia, un nombre que conservaron hasta 1931 cuando tomaron el nombre más familiar para muchos, Testigos de Jehová.13 Para el pensamiento de los Estudiantes de la Biblia, era primordial la enseñanza de el Reino de Dios que traería incontables bendiciones a la humanidad después de un periodo de considerable angustia que culminaría en la batalla de Armagedón. La idea aparece en la oración del Padrenuestro que incluye la expresión “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra, así como en el cielo”. Sin embargo, la idea tiene sus raíces en el Antiguo Testamento donde Daniel habla de un tiempo en el que Dios establecería un Reino que no sería derribado y destruiría a los gobiernos del hombre que siempre en última instancia han decepcionado (Daniel 2:44). La Biblia explica que estos siempre se han quedado cortos porque “no le pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir sus pasos” (Jeremías 10:23).14 Para una autoridad, el escuchar tales palabras expresadas sobre un momento lejano en el tiempo no es algo preocupante, especialmente cuando no esperan que su propio periodo de mandato continúe más allá de las siguientes elecciones. Sin embargo, basado en su entendimiento de la cronología bíblica, desde tan pronto como 1876 Russell había estado llamando la atención al año de 191415 como uno significativo, tanto así que ningún estudiante de la Biblia se sorprendió cuando los atentados de Sarajevo condujeron a la primera guerra mundial. Al gobierno americano no le importaba si el entendimiento de Russell estaba correcto o no, pero en un tiempo en el que ellos trataban de animar a cada ciudadano para apoyar su “guerra por justicia”, cualquier elemento político, filosófico o religioso que enseñaran lo contrario era una molestia sin la que estarían mejor.

En su primer libro, The Divine Plan of the Ages (El Plan Divino de las Edades), publicado en 1886, Russell recordó a los creyentes que ni Jesús ni los apóstoles interfirieron con los gobernantes terrestres de ninguna manera. “Al contrario, enseñaron a la Iglesia a someterse a estos poderes, aun cuando a menudo sufrieron bajo su abuso del poder. Todos ellos enseñaron a la Iglesia a obedecer las leyes y a respetar a los que se encontraban ejerciendo autoridad, a causa de su oficio, aun cuando personalmente no fueran dignos de estima; enseñaron que se pagaran las contribuciones, y que no se opusiera ninguna resistencia a las leyes establecidas, excepto cuando estuvieren en pugna con las leyes divinas. (Hechos 4:19, 5:29), a no ofrecer resistencia a ninguna ley establecida (Romanos 13:1-7; Mateo 22:21). El Señor, los Apóstoles y la Iglesia primitiva, se sometieron a las leyes, aun cuando estuvieron separados y no tomaron parte alguna en los gobiernos de este mundo”.16 Como resultado, Russell explicó que aquellos “que aspiran a oficiar en el futuro Reino de Dios, no deberían codiciar los honores ni las remuneraciones ofrecidas por los tales; tampoco deberían oponerse a estos poderes. Son conciudadanos y herederos del reino celestial (Efesios 2:19), y como tales, no deberían esperar más derechos ni privilegios de los reinos de este mundo que los concedidos a los extranjeros”.17 Considerándose a si mismos extranjeros y residentes temporales en este mundo, la ‘pertenencia a otro mundo’ de los Estudiantes de la Biblia les permitió dar su entera atención y esfuerzo a predicar el Reino de Dios. “Si se hace esto fielmente, no quedará ni tiempo ni deseos para entrometerse en la política de los gobiernos presentes. El Señor no tuvo tiempo para ello; tampoco lo tuvieron los Apóstoles, ni ninguno de los santificados que han seguido su noble ejemplo”.18

Además de evitar la política, las Estudiantes de la Biblia mujeres se adhirieron al entendimiento del Nuevo Testamento sobre la jefatura masculina y como consecuencia no tenían ninguna aspiración de superentender las Clases que surgieron de las enseñanzas de Russell. Sin embargo, esto no significa que no tenían un propósito dentro del movimiento de Estudiantes de la Biblia. La revista Zion’s Watch Tower (La Torre del Vigía de Sión, hoy conocida como La Atalaya) de 1881 publicó un artículo titulado “Se necesitan 1,000 predicadores” e invitó a los lectores comprometidos, hombres o mujeres, a servir como Colportores, dedicando su tiempo al mensaje de la cosecha en un tiempo cuando “la oportunidad de recibir la llamada celestial para ser coherederos con Cristo… está por finalizar”.19 Parece poco probable que la meta de Russell se haya completado rápidamente, ya que muchos adherentes varones tenían responsabilidades de trabajo y a veces grandes familias a quienes mantener, lo que los mantenía ocupados sin importar qué tan celosos fueran con respecto a su recientemente adquirida fe. Sin embargo, las lectoras femeninas de la Zion’s Watch Tower, especialmente aquellas de clase media, solteras y sin hijos a su cargo, tenían más tiempo, oportunidad y a veces más celo que sus contrapartes masculinos. Como resultado, mientras que las iglesias nominales daban poca oportunidad a las mujeres de predicar, el mensaje de la Watch Tower les dio libre oportunidad para expresar su fe en público. Además, el énfasis no político del mensaje de los Estudiantes de la Biblia los mantenía enfocados en temas religiosos mientras que otras mujeres capaces de su tiempo se enfocaban en la templanza, la prohibición, el voto femenino y la emancipación.

Colportora usando un Auroramóvil

Las mujeres que eligieron el camino propuesto por Russell, como Emma Martin, ganaron un tremendo sentido de propósito y satisfacción en sus vidas ya que en su predicación se consideraban a sí mismas como “embajadoras de Cristo” mismo.20 De hecho, tal ministerio, creían ellas, las estaba preparando para su futuro trabajo como reinas y sacerdotisas en el Reino Celestial de Cristo.21 Los artículos de la Watch Tower eran enfáticos al aclarar que el celo invertido en el ministerio público no era para un cristiano motivo de jactancia, y que nadie podría jamás obtener la salvación por medio de obras, ya que esto solo era posible como resultado de la bondad inmerecida de Dios por medio de Cristo.22 Sin embargo, al mismo tiempo era natural que como Cristianos engendrados por espíritu, estos individuos no querían esconder su luz bajo una cesta, por el contrario, compartirían con otros sin egoísmo la gracia que habían recibido.

Como consecuencia, la aceptación de las enseñanzas de los Estudiantes de la Biblia puso a todos los creyentes al margen de la sociedad norteamericana.23 Este no era un lugar difícil en el que estar antes de la guerra, e incluso durante los años 1914 hasta marzo de 1917 cuando el presidente Wilson había exhortado a los norteamericanos a demostrar neutralidad política “de palabra y obra”. Pero cuando la nación se convirtió en un ávido participante de la guerra desde abril de 1917 en adelante, todo esto cambió. De pronto, estar en la franja de la sociedad americana puso a los miembros en una posición sumamente incómoda: una en la que a duras penas podían ser tolerados. Exenta de esta vulnerabilidad, quizás, estaba la colportora de 48 años de edad Emma Martin, quien había perdido a sus dos hijos en la muerte n 1910 y a su esposo en 1916. Parecía haber muy poco ya que ella pudiera perder al no mantenerse callada sobre su fe, y, desde su perspectiva, tenía mucho que ganar. Para la vasta mayoría, sin embargo, la vida en los Estados Unidos, especialmente en la primavera de 1918, era una verdadera prueba. Aún así, delicada como era, su teología había preparado a los Estudiantes de la Biblia justo para esa eventualidad, como veremos. Era precisamente por esa razón que Cynthia Scott había dicho, “bueno, esperamos ser arrestadas”.

¿Pero qué llevó a Emma Martin a ser condenada por sedición mientras que otras como Cynthia Scott y Sarah Story permanecieron en libertad? Como se ha dicho, la sedición (como la belleza) a menudo parecen estar ‘en el ojo del espectador’. Como es común en tiempos de crisis nacional, las autoridades pensaron que era necesario hacer escarmiento con algunos miembros de la sociedad como para intimidar y desaminar a otros, mientras que a algunos individuos les pareció útil probar su americanismo al estigmatizar a aquellos menos comprometidos. El incidente que involucró a Martin dio a aquellos que la buscaban precisamente la oportunidad que querían. No se necesitó una investigación sobre los motivos de aquellos que reportaban las actividades de Martin. A diferencia del caso de Story, Martin estaba en sus 40s y no con 76 años de edad. Aunque no más determinada, tal vez su disposición se vio como beligerante por aquellos con autoridad, a diferencia de la dulce pero loca Story. En el caso de Scott, su investigación no involucró el libro The Finished Mystery y llegó a una conclusión muy diferente que el caso de Martin. Al compilar su reporte, Evans también visitó y escuchó por más de una hora al acusador de Scott, Mothern. Evans explicó que Mothern trabajaba como vigilante de día para compañía la Meecham-Babcock Shipbuilding. “El tiene la obligación de sentarse a la orilla de un muelle desde donde tenga una buena vista del embarcadero y pasa todo el tiempo sospechando de todo el que aparece en el horizonte. … Él sigue trabajando bajo muchas ideas de la edad de piedra … e intenta iluminar a la gente. Su principal argumento una y otra vez era que la gente que pensaba como Scott “estaban absolutamente mal porque no pensaban igual que él”.24

Evans dijo que Mothern “No estaba reportando a la Sra Scott por sus supuestos comentarios, los cuales él no podía probar, más bien estaba tratando de ponerla en el reflector” por tener la creencia que tenía. Evans resumió sus hallazgos al decir que encontró que la Sra. Scott era “una persona de mente muy abierta y enteramente de acuerdo con el gobierno, con la excepción de que por su fe no podía matar; pero estaba dispuesta a sufrir la muerte si se le llamaba para hacerlo. Ellos están siendo perseguidos por gente que no sabe nada de la obra del pastor Russell”. Es interesante que Evans fue más allá en su informe, no se limitó simplemente a investigar a Scott, y concluyó afirmando que él creía que “toda esta entera oposición a la creencia de la I.B.S.A. es el trabajo directo del clero de las iglesias Ortodoxas”.25 A una conclusión similar llegó Ray Abram en su clásico Preachers Present Arms (Los predicadores presentan armas).26 Esta continúa siendo la explicación de los testigos de Jehová hasta la actualidad.

Referencias:

  1. IBSA MID-FBI data file 170884
  2. The Golden Age, 29 de septiembre de 1920, 712-717. Está claro que la lista incluye algunos de los incidentes más notorios del prejuicio experimentado por la IBSA. Aún así, al compararlos con los registros gubernamentales ahora disponibles de la época de la primera guerra mundial que involucran espionaje total e investigación de individuos del grupo, es evidente que, en ese tiempo, el conocimiento de la IBSA sobre esta vigilancia era limitado y que la lista de The Golden Age representa solamente una muestra de lo que estaba pasando. De hecho, parece evidente que en lugar de exagerar los casos, el grupo había subestimado el alcance de su falta de popularidad durante este periodo y tenían registro de meramente la punta del iceberg.
  3. IBSA MID0FBI data file 204882. Gracias a Jay Beaman por llamar la atención a estos valiosos archivos y por su sobresaliente trabajo.
  4. The Golden Age, 29 de septiembre de 1920, 713
  5. Ibid, 715
  6. Ibid
  7. IBSA Old German Files (OGF), FBI 63296, 1-9990, 253
  8. Algunas fuentes del relato de Story incluyen el folleto de National Civil Liberties titulado War Time Prosecutions and Mob Violence, 23, IBSA NARA DC RG60 #114 y varios periódicos locales y nacionales.
  9. Vease la descripción por Christopher Capozzola de la icónica imagen del gobierno americano en Uncle Sam Wants You – World War I and the Making of the Modern American Citizen, 4-5
  10. FBI OGF 63296, Archivo 2, 953
  11. Woman’s Who’s Who of America para 1914-1915. WWI US FBI OGF. Jay Beaman records ID 926256
  12. Los Testigos de Jehová – Proclamadores del Reino de Dios (1993), 150
  13. Ibid, 151. El nombre fue adoptado por resolución en la Asamblea Internacional de Columbus el 26 de julio de 1931.
  14. Todas las citas bíblicas en inglés son de la versión King James.
  15. Por el artículo de Russell en el número de octubre del Bible Examiner.
  16. The Divine Plan of the Ages, 266 (El Plan Divino de las Edades, 274)
  17. Ibid
  18. Ibid, 267-268 (español, 275)
  19. Zion’s Watch Tower, Abril 1881, 7 [Reprints, 214]
  20. Cita de 2 Corintios 5:20
  21. Revelación 5:10, Gálatas 3:28
  22. Vea, por ejemplo, el artículo de la Zion’s Watch Tower de noviembre 1884 titulado “Fe y obras.” 5, Reprints, 688
  23. Este es un desarrollo de la idea expresada en las páginas 93 y 94 en la conferencia de Gerhard Besier en la conferencia Fe y la Primera Guerra Mundial, titulada ‘Harmonizing Conflicting Demands and Emotions – Christian Believers During the First World War’. Besier basó sus comentarios sobre los Estudiantes de la Biblia en la Alemania de la primera guerra mundial. La idea también está implícita en el título del estudio de Emily Baran sobre los testigos de Jehová en la Unión Soviética, titulado Dissent on the Margins: Hoy Soviet Jehovah’s Witnesses Defied Communism and Lived to Preach About It.
  24. IBSA MID-FBI data file 170884
  25. Ibid
  26. Preachers Present Arms, 183-184

*el artículo original en inglés se encuentra en: https://truthhistory.blogspot.com/2020/10/well-we-expected-to-get-arrested.html

One Comment

  1. Maribel Palermo
    9 enero, 2021
    Reply

    Me encantó ,que gran fé mostraron estas queridas hermanas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *