HISTORIA RÁPIDA DEL FOTO-DRAMA DE LA CREACIÓN – PARTE 4: tras bambalinas

Antes de proyectar el Foto-Drama en una nueva ciudad había muchos preparativos que hacer. Primero había que asegurarse que en la ciudad hubiera un teatro o auditorio adecuado para el show. Debía ser un teatro grande, moderno y con electricidad. Se asignaba a un “Comité del Drama” de la clase (congregación) local para coordinar todo el trabajo en la ciudad bajo la supervisión de la central. Este comité tenía que conseguir, de la clase o clases cercanas, voluntarios para operar los equipos más sencillos, servir de acomodadores, así como hacer publicidad las semanas previas al inicio de las presentaciones. Además las clases locales corrían con los gastos de organización, como la renta del local, y los gastos publicitarios. La oficina central, por su parte, enviaba a los proyeccionistas y las fonografistas, y por supuesto, todo el equipo necesario para poder realizar el espectáculo.

Camión publicitario afuera de un teatro donde se presentaba el Foto-Drama

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué se requería para realizar una presentación del foto-drama?

Un proyector de diapositivas que apuntaba a la pantalla. Cuando era posible se utilizaban proyectores dobles, los cuales consistían en dos proyectores uno sobre el otro, ambos enfocados en la misma pantalla, esto para minimizar el tiempo entre el cambio de diapositivas.





Un proyector cinematográfico de 35mm para las películas.











Dos fonógrafos, que se ponían al frente del auditorio, debajo de la pantalla. Se utilizaban dos para poder pasar de un disco a otro inmediatamente sin hacer esperar al público mientras se cambiaban los discos. Cada disco duraba alrededor de 5 minutos por lado.






Un set de diapositivas con alrededor de 500 (el set estaba dividido en 4 partes de alrededor de 125 diapositivas).







Alrededor de 25 discos de audio (música y discursos) de 78 RPM para los fonógrafos.









Decenas de rollos de película de 35 mm.








Personal necesario para llevar a cabo un espectáculo:

Dos hermanos en la cabina de proyección, uno operando el proyector de diapositivas y otro el de películas.








Dos hermanas (la mayoría de las veces se utilizaba mujeres para esto) operando los fonógrafos.







Dos hermanos en plataforma (para abrir y cerrar el telón y facilitar la comunicación entre la cabina de proyección y las fonografistas). Esto era crucial ya que el sonido debía sincronizarse perfectamente con la imagen en pantalla.

De 10 a 20 acomodadoras, personal de seguridad, y voluntarios que ayudaban en distintas tareas.

Para la sincronización de las diapositivas, el hermano en la cabina de proyección tenía una lista completa de las diapositivas numeradas, y el guion escrito de los discursos, en dicho guion tenía marcado en qué momento debía hacerse el cambio de una diapositiva a la siguiente.

Cuando se proyectaban películas (hay que recordar que estas no tenían el sonido integrado, sino que este se sincronizaba manualmente), el hermano que estaba en la cabina de proyección tenía que ver la señal que hacía la fonografista en el momento en el que bajaba la aguja sobre el disco. En ese instante, el proyeccionista comenzaba a correr la película. Este proceso era increíblemente complejo cuando se tenía que sincronizar voz, como por ejemplo en las partes en las que Russell hablaba directamente a la cámara.

Tanto los fonógrafos como los proyectores antiguos tienen una manera de aumentar o disminuir la velocidad de la reproducción al vuelo, pero alterar la velocidad del audio podría distorsionar la voz o la música, así que lo que se hacía era que el operador del proyector estaba todo el tiempo atento a la pantalla y al sonido, cuando notaba que el audio se adelantaba a la imagen, giraba ligeramente una perilla y aumentaba la velocidad de la película, y cuando la película se adelantaba a la voz, tenía que hacer lo contrario, de manera que constantemente estaba ajustando la velocidad de proyección para que esta empatara perfectamente con el sonido del fonógrafo.

Aún así, en el caso de los discursos de Russell, era de hecho imposible sincronizar perfectamente el audio con los labios de CTR. Esto debido a la manera en cómo se grabaron estas escenas.

Recordemos que en aquellos tiempos no existía la amplificación eléctrica del sonido, no existían los micrófonos, y para grabar voz, la persona tenía que estar en una cabina, hablando directamente hacia un cono que captaba el sonido, y el volumen y claridad del sonido dependían directamente de la capacidad pulmonar y vocal del individuo. Por lo tanto, era imposible grabar las escenas de Russell discursando y caminando por la plataforma en video y al mismo tiempo en audio. Aún así estas escenas aparecen en las cuatro partes del Foto-Drama. ¿Cómo lo hicieron?

Primero se grabó la voz del hermano Russell. Lo hicieron con el método que describimos en el párrafo anterior, en ese momento no se grabó video, solo su voz. Después, para hacer las tomas en video, se colocó el hermano Russell en la plataforma, se empezó la grabación, y se reprodujeron las grabaciones de audio para que el hermano CTR actuara como si estuviera hablando, tratando de sincronizar sus labios con el audio previamente grabado de su propia voz. En pocas palabras, ¡estaba haciendo playback! posiblemente él haya sido el inventor de este método usado hoy en día por muchos artistas. Cuando uno ve hoy en día esas grabaciones, a veces resulta gracioso ver cómo el hermano se esfuerza por sincronizar su voz y ademanes con la grabación, a veces sin mucho éxito. Pero para el público en 1914, era casi algo milagroso, era como ver una fotografía que se movía, ¡y además hablaba!

El espectáculo se dividía en cuatro partes, cada una de dos horas de duración, que se proyectaban en diferentes semanas. La primer semana se proyectaba en una determinada ciudad la parte 1, todos los días de esa semana. La segunda semana se proyectaba la parte 2 y así sucesivamente. De manera que tomaba cuatro semanas ver el Foto-Drama completo. Después de finalizada la cuarta parte, en la mayoría de los casos en una quinta sesión, seguía lo que se conocía como el Gran Final, que consistía en un discurso en vivo pronunciado por un representante de la Sociedad. En muchos casos el mismo C. T. Russell pronunció el Gran Final, cuando esto no era posible se trataba de utilizar a los mejores oradores enviados de las oficinas centrales.

El costo de presentar el Foto-Drama el primer año fue una cantidad muy similar a lo que costó producirlo, y representó un esfuerzo monumental en términos de tiempo, dedicación y trabajo humano. Nunca se cobró la entrada para verlo, ni se pagaron sueldos a ninguno de los voluntarios implicados. El foto-drama alcanzó a más de 10 millones de personas, en una época en la que en el mundo apenas había poco más de 5,000 estudiantes de la Biblia. Algunas clases (congregaciones) duplicaron su asistencia gracias al foto-drama, así que para los voluntarios que tenían que viajar cada semana a una ciudad diferente cargando el pesado y delicado equipo, los hermanos locales que tenían que coordinar todo el trabajo, los colportores que después atendían a las personas interesadas, y todos los demás incansables trabajadores que hicieron posible esto, cualquier esfuerzo bien valía la pena.

 

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